2018-Mar-21

Enviado en Auzo mugimendua, Azpiegiturak, Eko-logia, Formakuntza, Hemeroteka, Hirigintza, Nabarmendutakoak, Partehartzea

¿Qué dice el Avance sobre la situación urbanística de Zabalgana?

En 2003 se probó el plan urbanístico o PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) que rige la ciudad en la actualidad. El diagnóstico es claro: se hicieron unas previsiones de construcción de viviendas que no se han cumplido, y se diseñaron unos nuevos barrios en los que es muy complicado generar vida urbana.

Los políticos fallaron en sus previsiones, cometieron errores graves en el diseño de los barrios y a ello se sumó la crisis y el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Las previsiones del Ayuntamiento fueron:

  • De las 59.065 viviendas nuevas que el Plan General de 2003 preveía para Vitoria en la siguiente década se han ejecutado menos de la mitad: 29.326.
  • El número de habitantes en Salburua y Zabalgana es un 27% menos de lo previsto por el Ayuntamiento en 2003.
  • En Salburua y Zabalgana se han levantado 20.018 viviendas y quedan pendientes 25.654.

Ahora, el Avance de ese plan para los próximos años o décadas, encargado a las empresas Trion, Usandizaga y Ekain. Propone un estudio o diagnóstico crítico y un vuelco en la política urbanística de los últimos años.

Proponen dejar atrás la era del cemento descontrolado y revisar algunas de las decisiones que se tomaron en su día. Es decir, que en muchos solares en los que estaba previsto levantar viviendas -en suelo clasificado para ese objetivo- el Ayuntamiento dé marcha atrás, de forma que el Plan General se pueda ajustar a las necesidades reales de vivienda.

El avance del Plan General señala que en Salburua y Zabalgana se han levantando barrios con “grandes vacíos urbanos, una distribución dispersa y escasa de la edificación y una falta de densidad que no facilitan la vida urbana”.

Las previsiones del Ayuntamiento no se han cumplido: el número de habitantes en Salburua y Zabalgana es un 27 por ciento menos que la cifra calculada cuando se diseñaron los barrios a principios de la década pasada. La receta es clara: construir donde ya hay edificios para no expandir más la ciudad y propiciar más vida urbana y más actividad comercial.

Los redactores del plan apuestan por “reconducir estos barrios creando calles vivas y amables, con actividad y vida social”.

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