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Antenas de telefonía y la contaminación electromagnética

En la zona de la plaza Labastida se han recibido comunicaciones de ofertas económicas por poner antenas base de telefonía, lo que supone una emisión constante de radiaciones electromagnéticas al entorno más próximo, con riesgos de afección a la salud. Por eso es importante informar y formar al vecindario.

Zabalgana batuz se pone a disposición de los vecinos y vecinas para facilitar información, documentación y asesorar en esta materia, así como ha propuesto un modelo de acuerdos de comunidades que han dado buen resultado en otras partes de la ciudad.

Además, la semana pasada se ha conocido la sentencia de fecha 09.06.2012 de la sala de lo contencioso del Tribunal Supremo (que también disponemos) en la cual se reconoce que ” las antenas de telecomunicaciones son actividades con efectos significativos en la salud y el medio ambiente, y anula la modificación del PGOU de VALLADOLID que permitía antenas en edificios de viviendas“.

El Tribunal Supremo da la razón a Avaate y considera que la modificación del PGOU debe quedar sujeta a Evaluación de Impacto Ambiental porque los planes y programas que afecten a materias como “telecomunicaciones, ordenación del territorio urbano y rural, o uso del suelo” tienen EFECTOS SIGNIFICATIVOS SOBRE EL MEDIO AMBIENTE.

El Tribunal Supremo, en el fundamento de derecho quinto, explica que hay que entender que existen efectos significativos sobre el medio ambiente “debido a los riesgos que para la salud humana entraña la instalación de infraestructuras para servicios de telecomunicación, y por consiguiente, la determinación de la existencia o no de efectos significativos en el medio ambiente que pueda acarrear la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana, incumbe al órgano ambiental, quien habrá de consultar previamente a las Administraciones Públicas afectadas…”.

¿qué es la contaminación electromagnética?

Los organismos vivos, como el ser humano, poseen campos electromagnéticos que hacen posible el mantenimiento de las funciones. Estos campos son los que se reflejan en distintas pruebas, como el electroencefalograma o el electrocardiograma.

Este “lenguaje” que emplea el cuerpo para comunicarse se puede ver afectado por otros campos electromagnéticos de mayor intensidad de su entorno, provocando desde alteraciones funcionales (como cansancio, dolor de cabeza, problemas de concentración…) hasta patologías tan graves como tumores.

Contaminante es una sustancia que se encuentra en un medio al cual no pertenece y que puede causar efectos adversos para la salud o el medio ambiente. En nuestro caso nos referimos a los campos electromagnéticos originados por la actividad humana, que se suman a los ya existentes en el propio planeta. Podemos clasificar estas radiaciones, en función de su frecuencia, en ionizantes y no ionizantes.

Las ionizantes son radiaciones de muy alta frecuencia, con capacidad para romper los enlaces entre las moléculas, y con efectos cancerígenos probados. Un ejemplo son los rayos X.

Dentro de las no ionizantes encontramos ejemplos mucho más cercanos. Distinguimos las de baja frecuencia (hasta los 50 Hz), entre las que encontramos la red eléctrica de nuestra propia casa o las líneas de alta tensión, y las de alta frecuencia donde se hallan por ejemplo la telefonía móvil o el wifi, que funciona en 2,4 GHz, igual que un microondas doméstico.

Respecto a estas radiaciones no ionizantes la OMS clasificó las radiaciones de baja frecuencia como posibles cancerígenos tipo 2B en 2002, y las radiaciones electromagnéticas de alta frecuencia como posibles cancerígenos tipo 2B el 31 de mayo del 2011.

Ésta última clasificación de las radiaciones de alta frecuencia, junto a las recomendaciones de organismos europeos, como la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, que en su resolución 1815 del 27 de mayo del 2011 sugería: “Adoptar todas las medidas razonables para reducir la exposición a los campos electromagnéticos” y “Dar preferencia para los/as niños/as en general, y en especial en los centros de enseñanza y en las aulas, a las conexiones a Internet por cable”, fue lo que motivó nuestra decisión de comenzar con la campaña “escuela sin wifi” , a fin de dar a conocer los potenciales riesgos en las aulas de las tecnologías inalámbricas, máxime considerando que los niños (y otros grupos de riesgo como embarazadas o enfermos) son particularmente sensibles a éstos agentes.

Mención especial merece el caso de las personas electrosensibles; en ellos, la sintomatología es tan fuerte y aguda que les impide, literalmente, realizar su vida cotidiana en entornos con contaminación electromagnética.

La Agencia Europea del Medio Ambiente, en su publicación “lecciones tardías de alertas tempranas”, hace un repaso a situaciones en las que las primeras recomendaciones relacionadas con nuevas tecnologías o productos se han desoído, y las consecuencias nefastas para la salud y el medio ambiente.